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Servicios

Consiste en medidas tendientes a controlar microorganismos, como gérmenes, algas, hongos, bacterias y virus del medio ambiente, capaces de transmitir enfermedades como virus del herpes, viruela, influenza, papera y hepatitis contagiosa. La desinfección bacteriológica es un complemento fundamental al control de plagas, ya que permite eliminar y prevenir la generación de focos infecciosos, inhibiendo la propagación de estas enfermedades infecto-contagiosas, muchas de ellas derivadas de la contaminación producida por plagas urbanas (insectos y roedores), como herpes simplex, staphilococcus aureus, salmonella, streptococcus fecalis, vibrio cholerae.
Los tratamientos se realizan con agentes químicos de amplio espectro, cuyo ingrediente activo generalmente es el cloruro de benzalconio (sales de amonio cuaternario). De este modo, las desinfecciones resultan inofensivas para el ser humano, no manchan ni alteran casi ningún material, no poseen olor, sirven como desodorizante porque destruyen las bacterias que causan el mal olor y además poseen un excelente poder de penetración.
Las aplicaciones pueden ser espaciales, que se realizan con equipos de ultra bajo volumen (ULV), o superficiales que se realizan con pulverizadores..

En primer lugar se realiza una exaustiva inspección para poder determinar los factores de ingreso, desarrollo y multiplicación de los insectos, como así también para poder clasificar la plaga a tratar y establecer el grado y lugares de infestación. Luego se efectúan recomendaciones sobre medidas preventivas y acciones correctivas.

Existen muchas técnicas de desinsectación, que varían de acuerdo con la zona a tratar, el grado de dificultad de acceso a esa zona, la característica de la plaga y la formulación de los insecticidas a utilizar. Todos los procedimientos que se siguen son efectivos y seguros, no hay peligro de contaminación y no hay residuos de alta toxicidad, ya que los trabajos son realizados por personal capacitado y con productos habilitados para tal fin.
Los métodos de aplicación se pueden clasificar de acuerdo a las distintas formulaciones de los insecticidas, y la elección de uno u otro método dependerá de la evaluación que haga el técnico del trabajo a realizar:
Pulverización: aspersión de líquido que se encuentra bajo presión, en el tanque del equipo (manual o motorizado), lo que produce una distribución del producto insecticida (residual o no residual), en los lugares hacia donde se dirige la boquilla. El tamaño de las gotas es de 100 micrones a 400 o más, por lo que la gota cae rápidamente.
Permite aplicaciones puntuales (spot) o localizadas.
Espolvoreo: aplicación de producto en forma de polvo seco, es indicado para aplicaciones en grietas, hendiduras, huecos de las paredes o en lugares donde hay contactos eléctricos.
Aerosoles y nieblas: mediante generadores de niebla fría o termonebulizadores el producto líquido se aplica en gotas muy pequeñas, menos de 100 micrones, por lo que las gotas flotan por un cierto período antes de caer, permitiéndole llegar a lugares que no se ven o poco accesibles.
Cebos: es la forma más segura de aplicación, ya que por su forma de acción (la plaga busca el producto para que este haga su efecto), se aplica en forma puntual y en muchos casos permite el monitoreo de la plaga que se trata. Los más utilizados son los geles para cucarachas u hormigas y cebos para moscas granulados, líquidos o para pintar superficies.

Los roedores representan un grave problema para el hombre, no sólo por las múltiples enfermedades que transmiten (rabia, malaria, salmonella, cólera, fiebre tifoidea, triquinosis, peste bubónica entre otras), sino también por las implicancias económicas en: pérdidas de alimentos, daños en instalaciones eléctricas, contaminación de alimentos, destrucción de materiales diversos (ropa, muebles y papeles), imagen comercial, etc. Además los roedores están parasitados por pulgas, ácaros y piojos.
Antes de definir el tratamiento más adecuado se efectúa una inspección para poder identificar el tipo de roedor y grado de infestación, sectores críticos, puntos de ingreso, factores de atracción y áreas de establecimiento de los mismos, y luego se establecen medidas de prevención y recomendaciones sobre acciones correctivas para lograr la exclusión.
Los procedimientos están principalmente destinados al control y monitoreo de roedores como: mus musculus (ratón doméstico o laucha), rattus rattus (rata negra o de los tejados) y rattus norvegicus (rata parda o de Noruega).
Las desratizaciones se basan fundamentalmente en la captura o eliminación de roedores por atracción. La captura se realiza a través de trampas jaulas, trampas de guillotina o trampas adhesivas, y los rodenticidas que se utilizan para cebarlas pueden ser en granos o bloques parafinados. En los casos que se esté implementando un programa de manejo integrado de plagas (M.I.P.), la distribución de los cebos se realiza en estaciones de cebado cerradas e identificadas mediante plano de referencia para realizar un control, revisión y monitoreo posterior.
Los cebos raticidas que se utilizan son anticoagulantes, preferentemente monodósicos y el principio activo en general es bromadiolone o brodifacoum. En todos los casos el antídoto específico que se debe aplicar es la vitamina k1.
Los trabajos son realizados por operarios que cumplen con procedimientos y normas que priorizan ante todo la seguridad de las personas y los animales domésticos.

Una plaga es considerada como un conjunto de seres vivos, que por su abundancia y/o características, pueden ocasionar problemas sanitarios, molestias, perjuicios o pérdidas económicas a las personas. Las plagas urbanas son aquellas especies que están implicadas en la transferencia de enfermedades para el hombre y en el daño o deterioro del hábitat y bienestar urbano, cuando su existencia es continua en el tiempo y están por encima del nivel de tolerancia, es decir, cuando comienzan a causar los daños mencionados.
El Manejo Integrado de Plagas utiliza todos los recursos necesarios, a través de procedimientos operativos estandarizados, para minimizar los peligros ocasionados por la presencia de estas plagas. A diferencia del control de plagas tradicional, que es un sistema reactivo, el MIP es un sistema proactivo que se adelanta a la incidencia del impacto de las plagas.
Es una estrategia de control que combina de manera racional y armónica, una serie de técnicas que si bien incluye los químicos, éstos dejan de ser la única herramienta o la más importante de ellas, utilizándose únicamente dónde y cuándo sean necesarios.
Es un sistema de manejo que, evaluando la dinámica poblacional de los organismos plaga y su relación con el ambiente asociado, utiliza todas las técnicas disponibles para mantenerlos en niveles inferiores a aquellos que perjudiquen la salud, el bienestar y la economía del ser humano.

Se denomina fumigación al acto de introducir una sustancia química tóxica en estado de gas o vapor en un espacio cerrado, de tal modo que éste se disperse rápidamente y actúe sobre un organismo específico. Debido a las características físicas de los fumigantes, su naturaleza es ocupar todos los espacios dentro de un área cerrada, penetrando en hendiduras, fisuras, poros en la madera, o bien, en mercadería que esté cubierta o en granos almacenados. Es decir, alcanza lugares a donde otras formulaciones como líquidos, polvos, o inclusive aerosoles no pueden llegar.
Los fumigantes se utilizan generalmente para el control de insectos que afectan la madera, como termitas o escarabajos, y para plagas de los alimentos almacenados.
Una de las particularidades importantes de los fumigantes es que son muy tóxicos, pero una vez terminado el tratamiento no dejan ningún residuo.
De acuerdo a las características del trabajo a realizar se evalúa si se debe utilizar una cámara de tratamiento, si se puede encarpar los objetos o mercadería a fumigar, o simplemente realizar el sellado completo del lugar a tratar. En cualquiera de los casos los tratamientos son realizados por personal altamente capacitado y extremando todas las medidas seguridad.
En casi todos los casos el fumigante que se utiliza es el fosfuro de aluminio salvo cuando se realicen tratamientos de mercaderías o embalajes para exportación o importación, en donde también puede utilizarse el bromuro de metilo, de acuerdo a los requerimientos que tengan los países de destino o a las exigencias del SENASA en el caso de las importaciones. Cuando sea necesaria la utilización de bromuro de metilo los tratamientos deberán ser desarrollados en lugares habilitados para tal fin.

Se efectúan pulverizaciones con productos químicos herbicidas sistémicos para eliminar yuyos y malezas en los perímetros de los establecimientos o playas de estacionamiento, cuando sea necesario.
Para lograr el mejor efecto herbicida las aplicaciones se realizan 10-15 días después de una lluvia o del regado de las malezas.
Los tratamientos se deben realizar en la época de mayor desarrollo vegetativo de las malezas (primavera verano) y cuando no superan los 30 o 40 cm de altura, caso contrario deberá realizarse previamente un desmalezado mecánico.

En cualquier establecimiento, ya sea consorcios, industrias, domicilios particulares, geriátricos, hoteles, restaurantes, clínicas, instituciones educativas, entidades bancarias, etc., los tanques que almacenan el agua potable sufren invariablemente la acumulación de impurezas, suciedad, partículas en suspensión que quedan sedimentadas en la superficie de los mismos y provocan taponamiento o rotura de cañerías, deterioro de los tanques y de la red de agua corriente por acción de la oxidación, y fundamentalmente la contaminación del agua hasta llegar a niveles no potables.
El riesgo en el consumo del agua no está dado solamente al beberla, sino también cuando se utiliza para cocinar, para higienizarse o en infinitas situaciones cotidianas que también pueden transformarse en riesgosas si la calidad del agua no es la correcta.
Para realizar la limpieza de tanques, previamente se efectúa una inspección para evaluar el estado estructural externo del tanque o cisterna, tapas, interiores, revoques, colectores, cañerías, válvulas, columnas cloacales y pluviales. Luego se continúa con el siguiente procedimiento:
• Se cierra la llave de paso del agua que ingresa al tanque se traba mecanismo de flotante y se apagan las bombas elevadoras de agua al tanque para evitar el trabajo en vacío.
• Se vacía el tanque dejando un poco de agua para remover correctamente el fondo.
• Se tapa la bajada del fondo de tal manera que evite la entrada de la basura a las cañerías.
• Se retira todo el sedimento del fondo utilizando salida de limpieza o bomba de achique o mediante sifonado. NO POR LA CAÑERÏA.
• Se lava las paredes, piso y la tapa (cepillado) con agua e hipoclorito de sodio (concentración 55gr/litro) en proporción 60cc en 20lts de agua. (Sin usar detergentes ni jabones)
• Se hace circular el agua por toda la cañería hasta que aparezca el olor característico del cloro.
• Se espera 1 hora para que el proceso de desinfección actúe.
• Se vacía el tanque y se procede a su llenado.
• Pasadas 48 hs se puede realizar la toma de muestras para el análisis bacteriológico y físico químico a fin de determinar la calidad del agua, en caso de ser requerido, y por último se extiende el certificado de limpieza y desinfección avalado por el correspondiente protocolo de análisis.

Dentro del amplio espectro que abarca el control de plagas, el de las aves en general, y particularmente el de las palomas, a pesar de ser considerados animales perjudiciales para la salud, requiere de procedimientos muy complejos para su control debido a la repulsa pública que provoca la matanza de las mismas. El mayor exponente en las calles, edificios, plazas o parques de las zonas urbanas es la Columba livia o paloma doméstica, también llamada paloma casera silvestre. Estos ambientes son muy favorables para que se establezcan ya que ofrecen grandes posibilidades de refugio, abundante disponibilidad de agua, fácil acceso a fuentes de alimentos, pocos predadores naturales y muy escasa competencia de otras aves.
Los daños que generan las palomas a través de sus hábitos y su potencial condición de transmisoras de enfermedades, así como también por su capacidad de transportar vectores transmisores de las mismas, las expone indudablemente como una plaga peligrosa que debe ser tratada como tal. Algunos de los perjuicios que ocasionan son:

• Higiénico-sanitarios:

Sus excrementos son responsables de importantes infecciones respiratorias (candidiasis, criptococcosis, histoplasmosis, etc.) e intestinales (salmonellas), esto se ve agravado porque generalmente se encuentran anidando cerca de los depósitos de agua y equipos de aire acondicionado o ventanas.
Sus nidos están asociados a la presencia de vectores o ectoparásitos tales como vinchucas y chinches (hemípteros), dípteros, ácaros, etc.

• Económicos:

Los nidos, excrementos y/o especímenes muertos obstruyen los desagües provocando daños en techos y paredes por acción de la humedad, incidiendo en gran medida en los costos de mantenimiento de los edificios. Así como también afectan considerablemente la estética por las chorreaduras con excrementos, que son muy comunes en frentes o fachadas de los edificios, deteriorando el aspecto y la vista de los lugares donde se encuentran, incluidos equipos, máquinas o productos terminados.
En consecuencia se hace imperiosa la necesidad de implementar técnicas de exclusión, ahuyentamiento, captura, o cualquier medida tendiente a llevar el problema a niveles tolerables, siempre teniendo en cuenta la legislación vigente, el comportamiento y biología de las aves, y las características del lugar. Las principales técnicas disponibles para el control de palomas son:
Trampeo: El procedimiento consiste en la instalación de trampas de captura múltiple (hasta 50-60 palomas), en el sector donde éstas se encuentran anidando, por un período de tiempo a establecer, con cebado y recolección periódica de palomas durante este lapso, a fin de reducir la población residente. Es especialmente efectivo cuando las palomas no cuentan con fuentes de alimento fáciles o cercanas.
Aplicación de pasta repelente: es efectiva sólo en casos puntuales y localizados donde se quiere evitar el asentamiento de palomas. En exteriores mantiene su efectividad por un máximo de tres años y medio. La pasta repelente produce una sensación de inestabilidad en las aves que impide que éstas se posen en los sectores donde se aplica.
Protección estructural: consiste en hacer inaccesibles o no aptos para la anidación de palomas, los lugares que se desea proteger, con dispositivos permanentes donde las palomas anidan o se posan, como la colocación de cerramientos de mallas de hilo, plástico o alambre, repelente de bandas de púas o de hilos de alambre con resortes, que ahuyentan las aves, y otras medidas como la modificación de estructuras que favorezcan la anidación.

En general los murciélagos producen temor por los mitos que existen, falsas creencias o simplemente por falta de información, aunque en condiciones normales no son agresivos ni tienen conductas peligrosas. Uno de los perjuicios que provocan estos mamíferos es la posibilidad de estar enfermos de rabia y poder contagiarla, pero es mínimo el porcentaje de murciélagos afectados y sólo pueden transmitirla a través del contacto directo de la saliva infectada con una herida abierta, mucosas o a través de una mordedura. Es importante además considerar que la presencia de murciélagos en muchos casos es fundamental, ya que desempeñan un rol ecológico clave a través del consumo de gran cantidad de insectos.

Los trabajos que se realizan siguen los lineamientos descriptos por el protocolo propuesto por el Programa de Conservación de los Murciélagos en la Argentina (PCMA), que establece las pautas que permiten formalizar las actividades de manejo de poblaciones de quirópteros con conflictos de convivencia en construcciones humanas. La principal especie encontrada en la Argentina es la Tadarida Brasiliensis.
Los métodos de control se limitan exclusivamente a las técnicas de exclusión, ya que no es aceptable la utilización de sustancias tóxicas o aparatos de ultrasonido. La modalidad de exclusión adoptada se basa en mecanismos que se aplican a las aberturas o ranuras (tapas, telas mosquiteras, cortinas de media sombra, tubos de exclusión, etc.) que permiten que egresen los murciélagos pero no puedan volver a entrar.
Una vez comprobado el desalojo completo del sitio, se procede a realizar todos los cerramientos necesarios para evitar el potencial ingreso.

Contamos con una amplia variedad de trampas de diversos modelos para todo tipo de
plagas, que incorporamos a nuestro servicio o facilitamos el acceso de los clientes que
quieran adquirirlas. Además nos encargamos del mantenimiento y reposición de las
mismas en caso de ser necesario. Algunas de las trampas que utilizamos son:
• Trampas jaula de captura múltiple para palomas.
• Trampas de luz ultravioleta para insectos voladores.
• Trampas jaula de captura múltiple para roedores.
• Trampas jaula de captura simple para roedores.
• Trampas de guillotina para roedores.
• Trampas adhesivas para roedores.
• Estaciones de monitoreo.
• Trampas de feromonas.

Brindamos asesoramiento y capacitaciones a nuestros clientes relativas al manejo
integrado de plagas, tanto a niveles jerárquicos como a sectores operativos, que
fortalecen el compromiso de trabajar en forma conjunta en la implementación de
medidas estructurales, funcionales o modificación de conductas, que favorecen
considerablemente la posibilidad de minimizar los riesgos asociados a las plagas y
permiten alcanzar los estándares exigidos por las normas de calidad. Algunas de las
capacitaciones que dictamos están relacionadas con:
• Programa de Manejo Integrado de Plagas (MIP).
• Auditorías y normas de calidad.
• Medidas preventivas.
• Protecciones estructurales.
• Malos y buenos hábitos.